Ir al contenido principal

Un inicio narrativo

 El bote


Mamá murió y tuvimos que ir todos juntos a vaciar la casa. Mis hermanos mayores no me vieron cuando me metí dentro de la mochila un bote vacío que había debajo de restos de telas, lanas, hilos y botones. Pesaba. Supuse que tendría algo interesante, pero lo guardé sin mirar su interior. No quería discutir con mi hermana Lara que entraba preguntando si había encontrado algo de valor y que viendo los hilos enredados con todo lo demás me alargó una bolsa de basura.

No sé porqué lo oculté. Algo en mi interior me dijo que no debía enseñar aquel objeto.

El caso es que cada vez se me hizo más pesado cargar con la mochila. Parecía que transportara plomo.

Mi hermano Julio se dio cuenta y me dijo que me sentara que ya seguía él. Supuso que estaba afectada por los recuerdos. Soy la pequeña y era la mimada.

 



Comentarios

Entradas populares de este blog

Precario

 La precariedad Hoy en día la calle se ve distinta. No se vive en ese estado de placidez que puedo recordar. En la primavera, en las calles de Barcelona empezamos a darnos cuenta de unas dinámicas de reparto de paquetes a personas que salían en todas direcciones con ellos. Nos fuimos fijando y llegamos a conclusiones. Eran jóvenes y se les veía estresados. Mujeres y hombres. Concluimos que muchos de ellos no habían encontrado trabajos adecuados. Aquello despertó mi interés y tuve una inspiración narrativa. Escribí tirando de la idea. Observé con otra mirada a esas personas que se desplazaban arrastrando su carga como podían, en patinete e incluso carretillas. También vimos lugares en parques y zonas recogidas, donde tenían tiendas y carros con la chatarra que recogían de contenedores, otro sector más precario todavía. Muchos sueños perdidos. Más personas ante las puertas de supermercado extendiendo su mano. Las colas del hambre. Esa es otra. Estamos en Vigo. Pasamos por un par de s...

Luces y tinieblas

 En el silencio aparente, aislando su mente de ruidos ajenos, envuelta entre capas y mantas, caliente en día de frío, asistida por la luz en la lámpara encendida, una tarde que es noche, escribe sus letras, haciendo palabras que cuadren en frase. Es jueves. La semana pronto termina y avista el último mes. Las calles adornadas de esas luces, distintas de años de menos.  Compiten ciudades, lugares que brillan, atraen turistas. La fiesta ahuyenta las malas vibras. En nuestro origen, días fríos y cortos debieron ser duros. Sobrevivieron los genes que nos trajeron a este presente. La ley del más fuerte. Del que resiste. Del superviviente.