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Mostrando entradas de enero, 2026

Ahora es mi turno

 Ahora es mi turno Ahora es mi turno. El turno de días grises. Grises en el alma. El alma herida con calma. Calma añadida. Añadida y temida. Era joven No para siempre. Las penas lloradas. Agua que lava. Los males. Las injusticias. El agua moja. El agua lava. El agua ahoga. El agua salva. El cuerpo sufre. Enviste el duende. Duende de tiniebla. Tiniebla que temes. Será mañana. Mañana o más espera. Mal agüero. Agüero que tiene semánticas varias desde la cuna aragocastellana. Mal presagio o tiempo malo. Hace frío. Es el invierno extremo. Como el verano. Clima extremado. Volvieron las nieves allí donde yo pací. Aquella infancia vivida y olvidada que a veces me mira con una sonrisa. No estaba mal. De otra cosa no sabía. Normalizaba lo que vivía. Discriminada por ser la niña. Exigida. Medida. Analizada. La piel oscura morena era un descuento. “Negraza, como la pícaraza.” La abuela rubia así decía. Hubiera querido pasar desapercibida. Que nadie viera mis pechos que me crecían. Con doce año...

Perdida

 A mi padre no se lo llevó el cáncer. Se lo llevó las consecuencias hospitalarias tras un golpe de calor. En mis brazos, sin yo saber que era su último aliento.

Amor

 El amor se inventaba palabras desusadas para acariciar con ellas. Vida, una de ellas. Eres mi vida. Eras. Pasados los días otras luces atraían y amor ya no era amor, ni vida. Atracción. Admiración. Deseo. Pasión. Tuvo su tiempo y razón. Amarse en el trayecto de nuestra vida es pasar de un imperioso deseo a sentirse en ti. Vivir sin ti sería vivir sin mí.