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Perdida

 A mi padre no se lo llevó el cáncer. Se lo llevó las consecuencias hospitalarias tras un golpe de calor. En mis brazos, sin yo saber que era su último aliento.

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Sin pretexto de nuevo

  Nunca cerraré esa puerta. Me fui. Año nuevo, vida nueva.  Si no me hubiera ido y siguiera allí, habría caído en ese abismo a mis pies. Los límites eran externos. Debía salir. De ese amar equivocado. De ti. El tiempo pone a cada uno en su sitio. Dicen. Nos ponemos en sitio con el tiempo. Recolocamos nuestra mente reubicando hasta encajar. A veces manifiesto inquietud e incomodidad.  No encuentro mi lugar. Tampoco era ese. Ni otro. En el origen, igual no debí llegar. Mirar a ese no nacer casi me deja fría. No volvería a la vida. Me aterra que morir no sea dejar de existir en cualquier forma. Energías que comparto e intercambio, mientras esto dura, no las quiero más allá. El más acá me basta. Nunca acabará mi proyecto vital. Es un continuo renovado. Reinventarse tras los naufragios. Levantarse y quitarse de encima la sensación de fracaso. Qué más da lo que desde fuera se suponga. Nadie sabe. Nunca sabrán. Muchas de mis respuestas responden a un hábito que busca paz y tranq...

Precario

 La precariedad Hoy en día la calle se ve distinta. No se vive en ese estado de placidez que puedo recordar. En la primavera, en las calles de Barcelona empezamos a darnos cuenta de unas dinámicas de reparto de paquetes a personas que salían en todas direcciones con ellos. Nos fuimos fijando y llegamos a conclusiones. Eran jóvenes y se les veía estresados. Mujeres y hombres. Concluimos que muchos de ellos no habían encontrado trabajos adecuados. Aquello despertó mi interés y tuve una inspiración narrativa. Escribí tirando de la idea. Observé con otra mirada a esas personas que se desplazaban arrastrando su carga como podían, en patinete e incluso carretillas. También vimos lugares en parques y zonas recogidas, donde tenían tiendas y carros con la chatarra que recogían de contenedores, otro sector más precario todavía. Muchos sueños perdidos. Más personas ante las puertas de supermercado extendiendo su mano. Las colas del hambre. Esa es otra. Estamos en Vigo. Pasamos por un par de s...